Nacionalismo Vasco. Medio siglo de lucha armada. Causas y Consecuencias. Parte 1: (Finales siglo XIX – 1975)

Esta primera entrada del Blog, debido a su amplitud cronológica estará dividida en dos partes, antes-durante, y después del Franquismo. Estructuralmente, esta entrada estará dividida en dos apartados principales a parte de los antecedentes históricos al conflicto, en el primero de ellos abordaremos sobre todo el origen, evolución, ideologías, escisiones y acciones de ETA, mientras que en el segundo apartado trataremos de acercarnos a las acciones perpetradas por el gobierno franquista en contra del pueblo vasco.

Al tratar un tema tan escabroso como es el de la lucha armada, dejar claro ante todo mi condena ante cualquier forma de represión, como por supuesto de los actos injustificados por parte de ETA. El fin no justifica los medios.

Antecedentes Históricos (Siglos XIII al XIX)

Entre los siglos XIII y XVI las llamadas “vascongadas” se incorporaron paulatinamente a la corona castellana mediante conquista o maniobras políticas. Estas provincias de una gran personalidad diferenciada, aliviaron esta pérdida de independencia con la concesión por parte de la corona de unos códigos legales (Fueros), que otorgaban a los territorios vascos una serie de importantes derechos: exención del servicio militar, independencia fiscal, derecho civil propio… etc. Los Fueros suponían un significativo nivel de autonomía en unos siglos en los que la idea de la independencia de un pequeño país situado geográficamente entre dos de las mayores potencias de la época era algo utópico  (Casanova, 2007).

El siglo XIX fue escenario de un importante cambio de la situación. En toda Europa se estaban enfrentando los movimientos liberales, que seguían la estela de la Revolución Francesa, con los defensores del Antiguo Régimen aristocrático. En el Estado español los liberales identificaron los Fueros con privilegios de la época feudal y demandaron su derogación. Este hecho motivó que cuando el enfrentamiento entre liberales y conservadores se convirtió en confrontación armada (las llamadas guerras carlistas) la mayoría de la población vasca se alineara con los conservadores carlistas que defendían el mantenimiento del sistema foral. A lo largo del siglo XIX se producen dos grandes guerras y varios enfrentamientos menores, que se saldan en todos los casos con la derrota de las fuerzas carlistas, que tenían su mayor apoyo en tierras vascas. Tras la última derrota carlista en 1876, la práctica totalidad de los Fueros quedará abolida. En esa misma época se está produciendo en Euskal Herria, fundamentalmente en Bizkaia, un fuerte proceso de industrialización, que conlleva la llegada de una gran cantidad de trabajadores españoles. Esta inmigración masiva, unida a la pérdida de los Fueros, va a provocar que en amplios sectores de la población vasca se tema por la supervivencia de la conciencia nacional, lo que desembocará a finales de siglo en el nacimiento del moderno nacionalismo vasco, con la creación del Partido Nacionalista Vasco, fundado por Sabino Arana en 1895. Este nacionalismo es socialmente muy conservador. Al mismo tiempo heredará del carlismo un fuerte confesionalismo que le llevará a identificar nacionalidad vasca y religión (Casanova, 2007).

El nacionalismo surge, pues, a partir de la elaboración de unos planteamientos doctrinarios altamente subjetivos que tratan de movilizar a amplias capas de población en base de unos elementos fundamentalmente emocionales en busca de un fin, básicamente político.  El precedente ideológico a la eclosión del nacionalismo en el País Vasco lo podemos encontrar en la deriva que tomó una rama del carlismo en las regiones vascas hacia el fuerismo. De hecho, el propio Sabino Arana, el ideólogo de tal doctrina, procedía de las filas del carlismo (Javato González, 2011)

Al calor de la Segunda Guerra Carlista el grito de “’¡Abajo los Fueros!” se propagó entre la opinión pública como consecuencia de la ruptura del Convenio de Vergara por el carlismo. Sin embargo, Cánovas del Castillo no se propuso abolir los Fueros, sino que los concilió con la Constitución de 1876 y con la igualdad de derechos y obligaciones entre los españoles. De esta forma, se fue consolidando una autonomía fiscal y administrativa que satisfizo al fuerismo moderado, pero que, por otro lado, despertó a otro grupo más intransigente, que comenzó a reclamar la devolución del Fuero íntegro bajo el lema “Dios y Fuero”. Este movimiento fuerista fue acompañado, con los planteamientos Romanticistas de la época, de una literatura que trataba de revalorizar y recuperar el euskera, apareciendo algunos poetas, sobre todo vasco-franceses, como Iparraguirre, que favorecieron la fijación de un estereotipo de los vascos como un pueblo noble, rudo y antiquísimo, asentado de siempre en sus montañas, orgulloso de sus costumbres ancestrales, indomable y valeroso, y tenaz defensor de sus libertades y derechos, esto es, de sus Fueros (Javato González, 2011).

Hacia 1892, el fundador del nacionalismo vasco difunde una serie de escritos que comienzan a plantear la legitimad del antagonismo entre España y el País Vasco, entre los que destaca: Bizcaya por su independencia, visto por sus seguidores como el libro despertador de la conciencia nacional vasca. Arana aspira a poner ante los ojos de los vizcaínos los elementos de una memoria histórica que resulta borrada por la presencia española. Una patria primero limitada a Vizcaya, extendida luego al resto para acuñar el término “Euskadi” para definirla. Para Sabino la nación vasca se fundamenta en una serie de caracteres: “la raza; la lengua; el gobierno y las leyes; el carácter y las costumbres; la personalidad histórica” (Javato González, 2011).

Nacionalismo Vasco: II República y Guerra Civil

En el Congreso de Vergara (noviembre de 1930), se produciría la escisión definitiva del nacionalismo vasco entre dos tendencias: la tradicional, correspondiente al primitivo nacionalismo vasco, fundamentado en el discurso católico y clásico sabiniano; y un nuevo nacionalismo modernizador que se configuró con Acción Nacionalista Vasca, de carácter aconfesional y que evolucionó hacia una tendencia izquierdista y partidaria de establecer puentes con la administración española con el fin de lograr una vía, la autonómica, para la independencia de Euskadi. Las relaciones entre el republicanismo de izquierdas y el nacionalismo vasco fueron normalizándose, hasta el punto de que este último llegó a romper con su aliado carlista. Sin embargo, este acercamiento a la izquierda del PNV vuelve a provocar una nueva escisión en sus filas, surgiendo otra vez una facción juvenil y radical que niega todo tipo de pacto o negociación con la “opresora” administración española. Este grupo, agrupado en torno al semanario bilbaíno Jagi-Jagi, no llegará, por su parte, a tener la suficiente fuerza como para constituir un partido político propio (Javato González, 2011).

Cuando el 18 de julio de 1936 se subleva una parte de los mandos militares contra el gobierno republicano, el nacionalismo vasco todavía no había logrado el deseado Estatuto de Autonomía, por ello, el PNV, fuerza mayoritaria del nacionalismo vasco, se vio obligado a tomar partido en la contienda. Sin entrar en el epicentro de la Guerra Civil, el Frente del Norte no pudo aguantar las embestidas de los rebeldes y tras la destrucción de Gernika (acontecimiento que, gracias a la obra de Picasso, consiguió dar alcance internacional a la causa vasca, ofreciendo gran cantidad de simpatías en otros países) la resistencia tocó su fin con la pérdida de Bilbao (19 de junio de 1937). Perdido su territorio y con él su autogobierno, el nacionalismo vasco cumplió el vaticinio que con anterioridad había expuesto Manuel Azaña, con la caída de Bilbao los nacionalistas vascos arrojaron las armas, puesto que estos no luchaban por la causa de la República ni por la causa de España, a la que aborrecen, sino por su autonomía e independencia (Javato González, 2011).

Surgimiento y consolidación de ETA (1959-1975)

La política franquista para Euskal Herria estaría en clara consonancia con esa filosofía y se propondría hacer desaparecer la nación vasca a través del genocidio cultural, de la prohibición de todos sus elementos esenciales, desde el folklore hasta la lengua. Estas intenciones no encontraron inicialmente una oposición organizada. Tras la derrota en la Guerra Civil el nacionalismo vasco había visto morir o partir al exilio a muchos de sus más valiosos cuadros políticos. La mayoría de los que quedaban en Euskal Herria fueron víctimas de cárcel, represalias o cuando menos, de un férreo seguimiento dentro del estado policial que el fascismo había construido. Pero, a pesar del miedo y la represión, una poderosa trama de resistencias individuales se va tejiendo bajo el obligado silencio. En 1947 la zona industrial de Bilbao queda paralizada por la protesta obrera. En 1951 la industria vasca responde al llamamiento de Huelga General contra el franquismo. La represión que seguirá a estos intentos desarbolará a los grupos promotores de los mismos, demostrando que aún no está madura una oposición bien organizada (Casanova, 2007).

Durante el curso 1951-1952 un grupo de estudiantes de ideología nacionalista constituye en Bilbao el grupo Ekin para el estudio y la formación política. Con una periodicidad aproximadamente semanal, una docena de jóvenes se reunirían para hablar de literatura, filosofía, historia, economía… Durante el curso siguiente se formará un segundo grupo en Donostia. Algunos habían llegado a participar en la ilegalizada agrupación juvenil EIA (Eusko Ikasle Alkartasuna, Agrupación de Estudiantes Vascos), vinculada al PNV. Provenían casi todos de familias burguesas en las que predominaba el sentimiento nacionalista, del que tenían, sin embargo, una vaga concepción ideológica debido a la dificultad de obtener obras y acceder a publicaciones ante la férrea censura del régimen. Sin embargo, y pese a ello, consiguen hacerse con una colección de obras nacionalistas, la mayoría anteriores a la contienda civil, así como libros publicados por la editorial argentina EKIN, de la cual toman su denominación (Casanova, 2007; Javato González, 2011).

Alrededor del año 1953 comienzan a producirse acercamientos entre este grupo y EGI (Eusko Gaztedi, Juventud Vasca), facción juvenil del PNV. De esta forma, el PNV va a facilitar al grupo EKIN las infraestructuras necesarias para desarrollar sus actividades (imprentas, tránsito por la frontera, etc.). Estos primeros contactos provocarán las primeras desilusiones de este grupo estudiantil ante la situación de práctica inactividad en la que se encontraba el nacionalismo vasco, por lo que la fusión de EKIN y EGI en 1956 no empezó con buen pie. De hecho, tan sólo dos años después, esa frustración se manifestó en ruptura ante un incidente menor producido por la decisión de expulsar de la organización a uno de los fundadores de EKIN, Benito del Valle (Casanova, 2007).

EKIN conseguirá mantener un importante campo de influencia entre la juventud vasca, arrastrando consigo a gran parte de los militantes de EGI. Sin embargo, durante algo más de un año, estos grupos utilizarán ambas siglas, hasta que en el seno de la original EKIN vaya tomando consistencia la necesidad de configurar un movimiento político propio. De esta forma, el 31 de julio de 1959, nace Euskadi ta Askatasuna (Euskadi y Libertad), ETA (Javato González, 2011).

ETA sería incapaz de formar un nuevo camino político, por lo que su primera intención, más que una escisión definitiva, se fundamentaba en ofrecer al PNV una nueva presión para que reconsidere y reconduzca su estrategia. El empeoramiento de las relaciones entre ambas organizaciones irá acentuándose a medida que ETA vaya incrementando su beligerancia y violencia, pasándose de unas relaciones que llegan incluso a la cordialidad, a la tensión extrema y la adopción de ETA de actitudes de hostilidad hacia el PNV y el gobierno vasco en el exilio (Jauregui, 1981). ETA, como continuadora del proyecto culturalista EKIN, considera que su objetivo fundamental es el regreso a las esencias del nacionalismo histórico representado por el pensamiento de Sabino Arana, por lo que tratará de impulsar una importante labor de estudio e investigación de la historia vasca y del nacionalismo originario.  ETA no se definirá como partido, sino que irá más allá asumiendo su labor como movimiento de liberación patriótica y proclamó sus principios políticos en su I Asamblea donde se caracterizó como “movimiento revolucionario vasco de liberación nacional”. Hasta el verano de 1961 la organización no hará excesiva gala de sus iniciales reivindicaciones activistas, limitándose a efectuar un movimiento fundamentalmente cultural y propagandístico, como repartir insignias en actos festivos populares, pintadas callejeras o sabotajes a monumentos conmemorativos del alzamiento nacional de julio de 1936.  Para la consolidación de la organización, fue fundamental el hermetismo de la propia sociedad vasca, los militantes nunca aparecen como personajes aislados, sino que la lealtad al grupo y al líder principal se convierte en elemento básico de su supervivencia. En esta labor cultural, el clero vasco se convertirá en un importante aliado para el nacionalismo euzkaldún, convirtiendose en un elemento más de oposición al régimen, fomentando publicaciones y creando escuelas clandestinas (ikastolas) en las que se promovía el estudio del euskera (Javato González, 2011).

El 18 de julio de 1961 supondrá una fecha importante para ETA, puesto que ese día la organización, siguiendo su compromiso con la lucha armada, realizó su primer atentado terrorista al hacer descarrilar un tren que transportaba a veteranos de la guerra civil a un acto de homenaje con motivo del 25º aniversario del alzamiento. Las consecuencias para la organización de este acto fueron desastrosas, puesto que gran cantidad de sus militantes fueron detenidos y otros muchos se vieron obligados a tomar el camino del exilio. Esta fortísima represión provocó que el seno de ETA tomara conciencia de la necesidad de acometer una mayor organización del movimiento. El objetivo de ETA es la autodeterminación e independencia política de Euskadi, ya sea como Estado soberano o integrado en una Federación Europea, como método de salvación de su cultura. Rechaza cualquier tipo de vía intermedia que implique negociación con los enemigos de la patria vasca, España y Francia. Por ello, y para ello, asume desde su nacimiento una rama militar en el seno de la organización. No se va ha definir a sí misma como partido, sino como “Movimiento Revolucionario Vasco de Liberación Nacional, creado en la Resistencia patriótica”, puesto que su labor es más elevada, la de la reconstrucción nacional vasca (Javato González, 2011).

Después del desarrollo de los movimientos huelguísticos de mayo de 1962 en el norte de España y el decreto de estado de excepción por parte del régimen, ETA comenzará a descubrir la efectividad de la actuación de la clase trabajadora y empezará a establecer tomas de contacto con él, ofreciendo un progresivo alejamiento con las concepciones socio-económicas tradicionalistas del nacionalismo histórico y tomando conciencia de la necesidad de ligar la lucha nacionalista con la de la clase trabajadora. Tras una II Asamblea sin consecuencias relevantes se hace preciso reunir entre abril y mayo de 1964 la III Asamblea de ETA ante la gran represión que vuelve a sufrir la organización. En esta reunión se aprueba un panfleto que trata de poner en práctica la vía revolucionaria, “La insurrección en Euskadi”. En el otro texto que se aprueba en la IV Asamblea, “Bases teóricas de la guerra revolucionaria”, se trata de aportarle una metodología a la lucha y de estructurar organizativamente la banda. Bajo esta ponencia, ETA establecerá su definitiva estrategia de violencia mediante los principios acción-represión-acción. Los objetivos eran los siguientes: la organización acometería un acto de provocación contra el sistema, ante el cual el aparato estatal, desconcertado, procedería a una represión masiva sobre el pueblo vasco, el cual, a su vez, contestaría con una mezcla de pánico y rebeldía que acabará tendiendo hacia la concienciación del pueblo vasco de sumarse a la lucha armada. Se ve, por tanto, la vía revolucionaria como militar y psicológica. Otro elemento que estudió la IV Asamblea fue la configuración de una mayor organización interna de ETA, creándose una estructura, Oficina Política, de carácter ejecutivo tras el obligado exilio que tuvieron que tomar el grupo fundador de EKIN desde la primeras salidas de 1961. La resolución de las tensiones y discrepancias entre los que estaban a favor de la lucha armada y los que no, tendrá lugar con la celebración de la segunda parte de la V Asamblea (marzo de 1967), en la que la supremacía de las posturas tercermundistas va a resultar incontestable. Ante tal manifestación, Txillardegi optará directamente por abandonar la organización junto con algunos de sus históricos partidarios, Benito del Valle o Xabier Imaz, “Nosotros –afirmaba Txillardegi– éramos partidarios de una lucha mucho más política, mucho menos militar, que la de los que finalmente vencieron en la V Asamblea… La guerrilla urbana, y la guerrilla general, son quizás válidas como fuerza de apoyo, pero no como sistema de liberación de un país industrializado como España. Es válida en Vietnam, pero no aquí”. De esta forma, tras la celebración de la segunda parte de esta V Asamblea, el grupo partidario de la vía tercermundista se convierte en la heredera legítima de ETA (Javato González, 2011).

El nuevo equipo de dirección de ETA estará compuesto por un ejecutivo de siete miembros y una Oficina Política de cinco componentes, en la que junto a Eskubi, Elorriaga, Patxo Unzueta y Jesús María Bilbao, emergería la figura de Txabi Etxebarrieta. Este joven bilbaíno de 22 años, brillante estudiante de Económicas, intelectual y militante integral, deslumbraría por su carisma en la reciente asamblea. La ascendencia de su hermano mayor, José Antonio, abogado y estudioso de la teoría política, le ayudaría a poseer una temprana y amplia formación política. Txabi dejaría su impronta en los nuevos tiempos que se avecinaban en ETA. Según este grupo, la situación en Euskadi era muy distinta a la de los países del Tercer Mundo de los que se trataba de copiar modelos, y eso imposibilitaba la puesta en marcha de la lucha guerrillera. La experiencia de los últimos años demostraba incluso que era imposible, al menos a nivel práctico, desarrollar una lucha armada de una mínima entidad que estuviera a salvo de los avatares represivos, por lo que los textos de la organización decían una cosa y la práctica era muy distinta. Tras el debate en grupos y en plenario, surgiría una definición ideológica que puede considerarse como más o menos definitiva. En estas bases ideológicas ETA se define como un Movimiento Socialista Vasco de Liberación Nacional y denomina a su ideología como Nacionalismo Revolucionario. Asimismo, se estructurará la organización en cuatro frentes: Cultural, Político, Militar y Socio-Económico. Se aceptará también la puesta en marcha del proceso Acción-Represión aprobado en la IV Asamblea. El nuevo ejecutivo queda formado por Eskubi, Bareño, Edur Arregi, Julen Madariaga, Emilio López Adán Beltza, Juanjo Etxabe, Txabi Etxebarrieta, Jokin Gorostidi y Krutwig. Tras la celebración de la V Asamblea el grupo culturalista abandonará ETA. En su carta de dimisión Txillardegi, Imaz, del Valle y Agirre, a los que se les unirá la delegación de ETA en México, alegarán que ETA se ha transformado en grupo marxista-leninista y considerarán que no es posible que dentro de ella convivan personas no adscritas a dicha ideología. ETA se proclamará abertzale e irrenunciablemente independentista, partidaria del euskera como lengua nacional, y al tiempo socialista revolucionaria, mientras en el apartado táctico expresa su voluntad de usar activamente la lucha armada para la defensa de estos objetivos. En el futuro y sobre esas bases, ETA se constituirá en un referente para buena parte de la población vasca (Casanova, 2007).

ETA consiguió varios objetivos: reforzar su imagen abertzale, captar militancia y lograr influencia en otros movimientos, especialmente en EGI, que vivirá en los próximos tiempos fuertes debates internos ante los nuevos planteamientos de ETA. Donde sí logró ETA importantes resultados fue en su labor de reconstrucción de su organización en el movimiento obrero. Tras la salida de los obreristas la organización había quedado especialmente debilitada en ese campo. Pero el trabajo posterior a la asamblea, en el que Txabi Etxebarrieta jugó un papel primordial, consiguió que en unos meses ETA tuviera de nuevo un considerable potencial en este terreno, a través del flamante Frente Obrero. Finalmente ETA expresa la necesidad de que en la lucha del pueblo vasco no se confíe en ayudas exteriores, ni frentes españoles ni apoyo internacional, y se trate de movilizar todas las fuerzas necesarias desde dentro de la sociedad vasca, atendiendo a lo sucedido en otros países y a la posibilidad de encontrar en el propio pueblo los recursos materiales, humanos e intelectuales necesarios para llevar la lucha a buen puerto (Casanova, 2007).

Para ETA había terminado el tiempo de la ambigüedad y ante los acontecimientos que se avecinaban todo el mundo iba a tener que tomar partido. También constataba, de una forma premonitoria, la dureza de los tiempos venideros:

“El que no alce la voz para protestar, el que guarde un “prudente” silencio es un cómplice de los torturadores. Que nadie diga “no sabía”, que nadie diga “cumplo órdenes”, que nadie puede decir “no quiero líos”. Para nadie es un secreto que difícilmente saldremos de 1968 sin un muerto”.  Manifiesto. Euskadi Ta Askatasuna, marzo de 1968.

Pocas semanas después de publicarse este manifiesto la lucha en Euskal Herria pasaría a una nueva fase. El detonante de este cambio sería precisamente la muerte del autor de esas líneas, Txabi Etxebarrieta, en un enfrentamiento con la Guardia Civil. Su muerte fue vivida como un shock por la sociedad vasca, que respondió con una larga retahíla de homenajes y actos de solidaridad. Miles de personas asistieron a su funeral.  Txabi se convirtió en un mártir en la lucha para la liberación del pueblo vasco. Se había instalado en Gipuzkoa, entre otras labores, para realizar un seguimiento del comisario Melitón Manzanas. Al comprobar el guardia José Pardines Arcay que la matrícula del coche no se correspondía con el número del bastidor se volvió hacia los jóvenes, momento en el que Txabi Etxebarrieta sacó su pistola e hizo fuego sobre el agente que cayó muerto. Era la primera víctima mortal provocada por un militante de ETA. Sin embargo el vehículo es nuevamente interceptado en un control a la salida de la localidad, frente al bar Benta Haundi. Al ser reconocidos, Txabi es tiroteado a quemarropa y fallece en el acto, mientras Sarasketa logra escapar monte a través, aunque sería detenido el día siguiente.

Pero ETA también percibirá que la sociedad vasca está madura para entender que la hora de la acción directa contra los ejecutores de esa opresión ha llegado. El 2 de agosto de 1968 el comisario jefe de la Brigada Político Social de Gipuzkoa y uno de los más conocidos torturadores de Euskadi, Melitón Manzanas, se convertirá en la primera víctima mortal de una acción armada premeditada de ETA. Manzanas fue abatido en el portal de su casa por un militante de ETA después de que la organización determinara que su condición de símbolo de la dictadura otorgaría a esta acción una enorme proyección política. La muerte de Manzanas era el final de una era, la definitiva pérdida de temor de la sociedad vasca al fascismo.

Al asesinato del comisario Manzanas hay que sumar la colocación de catorce bombas durante la Semana Santa de 1969 y el asesinato, tampoco programado, de un taxista. Durante este periodo ETA va a ver como se multiplica su influencia política y social, a la vez que comenzaba un transvase emocional de importantes sectores vascos y españoles hacia esos activistas que se jugaban la vida en aquellas circunstancias de represión franquista. La militancia creció de forma exponencial, en el año 1969 contaba con más de 200 militantes solo en la ría de Bilbao. Sin embargo, la principal reacción vino del Régimen, llevando a cabo una feroz represión que provocó centenares de detenidos presuntamente vinculados a ETA, lo que dejó agonizando a la organización (Rodríguez Román, 2010).

ETA pasa por el peor momento de su historia, incluso en algún momento se habla de disolución, sin embargo el régimen franquista va acudir una vez más, de manera involuntaria por supuesto, en su ayuda con el proceso de Burgos. El 3 de diciembre de 1970 comienza un proceso en el que se juzga a dieciséis militantes de la organización, pidiéndose la muerte para seis de ellos, los implicados en el asesinato de Melitón Manzanas. A lo largo de casi un mes se desencadenó una movilización popular sin precedentes, no solo en el País Vasco, sino también en toda España y Europa, el régimen consciente de la pena capital no habría sido bien recibida por la mayor parte de la población, la Iglesia y los gobiernos extranjeros decide conmutarla. Franco había sufrido una enorme derrota política y ETA salía enormemente reforzada, viendo multiplicada su militancia y apoyo popular. En la ETA que surge de los procesos de Burgos, a pesar de la reconstitución de los frentes en 1972, el militar tendrá una prominencia absoluta sobre el cultural y obrero, con los que apenas hay comunicación. Las bombas y secuestros se suceden, y ni si quiera el atentado de diciembre de 1973 contra Carrero Blanco, considerada la más brillante acción de los estrategas militares de la organización, va a impedir el progresivo alejamiento del frente obrero (Rodríguez Román, 2010).

Todavía mucha gente cree que la transición democrática se inauguró con el espectacular atentado –popularizado a través de la escena cinematográfica de la película Operación Ogro (1979)– que acabó con la vida de Carrero Blanco en diciembre de 1973, al considerar que significó una aceleración en el ocaso del régimen franquista. Es una de las numerosas falacias que circulan en torno a la historia de ETA porque, en realidad, aquel magnicidio no tuvo consecuencias que facilitaran la transición democrática: Carrero Blanco nunca se perfiló como “sucesor” del General Franco pues ni su edad (setenta años) ni sus motivaciones personalizaban esa pretendida línea continuista que prolongara el régimen franquista más allá del propio Franco. Es más, en su discurso en el congreso de los diputados había manifestado públicamente su lealtad al entonces príncipe Juan Carlos. En todo caso, el atentado contra Carrero Blanco sólo pudo haber contribuido a tambalear seriamente el proceso democrático, ya que facilitaba un balón de oxígeno a las posturas más involucionistas del régimen militar que consideraban que la democracia sólo beneficiaría a las reivindicaciones independentistas de Euskadi. http://elojocritico.info/e-t-a-una-historia-mal-contada/

– Operación Ogro. 1979. Gillo Pantecorvo. Ver Online.

Como tampoco es cierta la “leyenda urbana” que pretende una participación de los servicios de inteligencia norteamericanos en la planificación del magnicidio. La coincidencia de que la embajada estadounidense se encontrara próxima al lugar del atentado y la existencia de un misterio personaje que habría facilitado información a los etarras sobre el itinerario de Carrero Blanco habría alimentado esta teoría conspiranoica. Sin embargo, en la versión que ofrecen los propios terroristas a través del libro “Operación Ogro: Cómo y por qué ejecutamos a Carrero Blanco” (1974) firmado por Eva Forest, se identifica a esta misteriosa fuente como un colaborador de la organización armada, probablemente vinculado con el entonces incipiente servicio de información del MLNV (Movimiento de Liberación Nacional Vasco) que se extiende por toda la península y que será bautizado más tarde como la red Sarea y que, en realidad, es integrado por ese amplio marco social de simpatizantes con la causa abertzale. El rutinario y previsible itinerario así como las escasas medidas de seguridad adoptadas por el propio Carrero Blanco eran “vox populi” y no necesitaron de agentes de la CIA que facilitaran dicha información a los jóvenes inexpertos de ETA. Mientras ETA todavía estaba celebrando los réditos que había cosechado en su última acción armada contra el franquismo, ni siquiera sospechaba que se avecinaba el más duro golpe que iba a afectar a la cúpula de su organización… La Operación Lobo.  http://elojocritico.info/e-t-a-una-historia-mal-contada/

La película “Lobo” (2004) llevó a la gran pantalla la historia de Mikel Lejarza, el primer “topo” de los servicios de información españoles (el SECED) que se infiltró en ETA entre 1974 y 1975.

lobo-mikel

Todavía mucha gente acepta la versión cinematográfica según la cual, “Lobo” fue poco menos que un héroe cuya labor condujo a la desarticulación de la cúpula etarra salvando así numerosas vidas al evitar muchos atentados terroristas. Sin embargo, la historia es bien distinta… Se olvida que “Lobo” fue en realidad un agente subordinado a las órdenes del régimen franquista, que en aquel entonces estaba privando de libertades al pueblo español. De hecho la misma Operación Lobo culminó con el fusilamiento, entre otros, de los militantes abertzales Juan Paredes “Txiki” y Ángel Otaegui. Esta vulneración de los derechos humanos por parte del régimen franquista alcanza una notable repercusión internacional que sólo contribuyó a legitimar aún más, si cabe, las acciones de ETA. En este sentido, y mientras varias embajadas españolas eran asaltadas, la Comunidad Económica Europea decidió suspender las negociaciones comerciales con España auspiciando el boicot de la importación de productos españoles. http://elojocritico.info/e-t-a-una-historia-mal-contada/

Por otro lado, tampoco es cierto que “Lobo” contribuyera decisivamente a minar la infraestructura de ETA: como la hidra que se regenera cada vez que es descabezada, la estadística demuestra cómo a partir del inicio de la Operación Lobo la organización armada se radicaliza en el número de sus acciones terroristas. En los seis años que van entre 1968 y 1973, las acciones de ETA habían costado la vida a trece personas. Sólo entre 1974 y 1975 –período de la infiltración de Lobo-, fueron 44 las víctimas mortales. En 1978, tres años después de la pretendida desarticulación de ETA eran nada menos que ochenta y cinco las víctimas inocentes asesinadas. http://elojocritico.info/e-t-a-una-historia-mal-contada/

El atentado indiscriminado de la calle Correo en el 74, produciría una reflexión en el seno de la organización. La dirección de ETA considera que el sistema de frentes provoca una tendencia a la división impidiendo una visión global y conduciendo al predominio del militar sobre el resto. Por ello, proponen configurar ETA como una organización político-militar capaz de hacer frente a la acción militar, y al mismo tiempo, movilizar y organizar a las masas. Frente a esta opción un sector ligado al militar aboga por una la configuración de una organización de masas, (política, social, sindical…) capaz de jugar un papel político en la posible futura coyuntura democrática. En ambos casos se mantiene la idea de ocupación, así como la como la necesidad de la lucha armada como fórmula válida para la liberación del País Vasco, y en ambos casos se produce una desconexión con el mundo obrero (Rodríguez Román, 2010).

La interpretación de este atentado es un episodio más en la cadena de acontecimientos que precipitan la escisión de la banda en ETA político militar y ETA militar. La primera abandonará la “lucha armada” tras aceptar la apertura democrática que se inaugura con la muerte del General Franco. Mientras, ETA militar (simplemente ETA) prolongará una sangrienta campaña de muerte y violencia destrozando inútilmente tantas y tantas vidas de personas inocentes… http://elojocritico.info/e-t-a-una-historia-mal-contada/

La Serpiente que se muerde la cola. Acción-Represión-Acción.

Las acciones de ETA continuarán desde 1965, aunque nuevamente ceñidas al plano propagandístico, lo que no justifica el alto grado de represión en cuanto a la cantidad de detenidos y las torturas infringidas a los mismos.  En octubre Jokin Etxabe es secuestrado en Kanpazar por la Guardia Civil que le retiene en el monte durante una noche para intentar averiguar el paradero de su hermano Juan José, militante clandestino de ETA. En diciembre un grupo de militantes de ETA es detenido en Arrasate mientras hacían pintadas; serán torturados y encarcelados. En enero, febrero y marzo de 1966 se repetirían las redadas y torturas contra militantes de ETA y algunos de EGI. En marzo dos ciudadanos portugueses serían detenidos en la frontera y torturados al ser confundidos con militantes de ETA, falleciendo uno de ellos en la cárcel de Martutene días después. Cuatro personas habían muerto ya en los montes de la frontera en operaciones de persecución contra miembros de ETA y otra ha sido abatida al ser confundida con un miembro de la organización.  En abril de 1965 ETA fijaba en 145 el número de personas que habían sido encarceladas en los últimos cuatro años acusadas de pertenecer a la organización. Era el reverso represivo del importante avance en organización, propaganda y movilizaciones que se había dado en los últimos años. El primero de mayo de 1966 daría a la organización mayores motivos para el optimismo. En Donostia, convocatoria secundada por ETA, miles de personas se manifestaron a pesar de las cargas policiales, produciéndose enfrentamientos en el Boulevard y la Parte Vieja. También fueron importantes las movilizaciones y enfrentamientos en Bilbao y en otros puntos (Casanova, 2007).

En el plano político el acontecimiento más importante durante la primera mitad de 1967 fue la conocida como Huelga de Bandas. A finales de 1966 los trabajadores de la empresa Laminación de Bandas, de Etxebarri, se declararon en huelga. La respuesta de la dirección de la empresa fue despedir a los 564 huelguistas y sustituirlos por esquiroles contratados en el Estado español. Aunque muchos de ellos fueron abandonando el trabajo al darse cuenta de la situación, la empresa mantuvo su actitud. Los tribunales españoles ratificaron los despidos y la Policía comenzó a acosar a los dirigentes del movimiento, que se había extendido a otras empresas. El 22 de abril se declara el estado de excepción en Bizkaia y se producen centenares de detenciones en el movimiento obrero. A pesar de la solidaridad desatada, cinco meses y medio después del comienzo de la huelga los representantes de los trabajadores, conscientes de que su capacidad estaba agotada, llamaron a regresar al trabajo, a pesar de que los líderes del movimiento no serían readmitidos. Esta derrota parcial demostraba que el sistema todavía era poderoso y podía reprimir con éxito al movimiento obrero. La tónica de la represión era la ya habitual. En abril cuatro policías españoles habían intentado secuestrar a punta de pistola a dos refugiados vascos en un bar de Sara. La intervención de los parroquianos frustró la acción. En mayo un militante escapó herido de un intenso tiroteo. En junio la Policía realizó una amplia operación contra EGI y el PNV en Gasteiz, que también afectó a algunos miembros de ETA, con más de 60 detenidos. Junto a estos actos más llamativos, la represión cotidiana contra las señas de identidad vascas se seguía manteniendo (Casanova, 2007).

En otros frentes ETA realizará atentados con explosivos en octubre, contra el monumento al general Mola en Bilbao y en diciembre contra locales del sindicato franquista en Eibar y Elgoibar. El grupo que realizó esta acción fue interceptado en un control de la Guardia Civil pero logró huir, eso sí, con 59 impactos de bala en el vehículo, aunque ninguno de sus ocupantes resultó herido. El 7 de noviembre de 1967 miembros del cuerpo militar esperaban en un garaje de Derio la aparición de Txabi Etxebarrieta. Al verle llegar comenzaron a disparar pero éste logró escapar. Desde ese momento la Guardia Civil preparó en la muga un dispositivo especial, esperando que, una vez descubierto, Txabi pasase al otro lado. Días después un joven de la zona, Miguel Iturbe, resultaría mortalmente tiroteado por los guardias que le confundieron con el militante huido. Era la quinta persona muerta por la Guardia Civil en la muga al ser confundida con un militante de ETA (Casanova, 2007).

En marzo de 1968, tras un atraco en Aretxabaleta, la Policía desata una vasta operación contra ETA. En Gasteiz es detenido tras un tiroteo Sabin Arana, responsable del herrialde de Araba. La operación que se desata a continuación es una de las más duras de la historia del conflicto. Más de cien personas serían detenidas y otras muchas tuvieron que escapar, incluyendo las que se escabulleron tras tres tiroteos en Bilbao y Eibar. Sólo en Bilbao se registrarían 69 viviendas. La operación afectó a numerosos sacerdotes, tres de ellos fueron detenidos, y desató una campaña de acoso contra curas progresistas y abertzales. Del trato a los detenidos da cuenta el hecho de que a Sabin Arana le arrancaron varias uñas, mientras Bareño perdió la audición en un oído y otro detenido perdió un ojo. Importantes responsables de ETA serían capturados en esta redada, afectando especialmente a la estructura de Araba y Nafarroa. También en marzo ETA colocó una potente bomba en las instalaciones del periódico El Correo Español en Bilbao. Este diario se había distinguido por sus intoxicaciones informativas contra el movimiento abertzale y era propiedad de los Ibarra, una de las principales familias de la oligarquía vasca. A esta bomba, que causó importantes daños materiales, le siguió un llamamiento público al boicot del medio. Entre detenciones, torturas, tiroteos, explosiones y atracos el final de 1967 y el principio de 1968 están marcando un punto de inflexión. A primeros de 1968 el jefe superior de Policía de Bilbao afirmará que “hemos declarado la guerra caliente a la ETA”. (Casanova, 2007).

En los meses siguientes al asesinato del comisario Melitón Manzanas, centenares de personas serían detenidas y muchas de ellas torturadas. En aquellos momentos la represión se dirigía pueblo a pueblo. Aunque existían brigadas de información en los cuerpos policiales, en las localidades pequeñas y medianas la Guardia Civil actuaba como una fuerza de ocupación. Encargados de reprimir cualquier manifestación de rebelión, sus tareas se extendían desde impedir conversaciones en euskera hasta la detención de militantes de ETA y sus propios cuarteles eran centros de detención y tortura. Los métodos de tortura eran escalofriantes: desde las palizas y tirones de pelo hasta machacar los dedos con mazas o arrancar las uñas, y en el caso de las mujeres las vejaciones sexuales. Los períodos de detención podían prolongarse hasta semanas (Casanova, 2007).

ETA a afirmó a finales de 1968 que la acción contra Melitón Manzanas había sido un perfecto ejemplo de la espiral acción-represión-acción, que por primera vez funcionaba tal y como había sido teorizada. Sin embargo, ETA no pudo evitar las detenciones. Uno de los pocos militantes detenidos en esos primeros momentos fue Andoni Arrizabalaga, que sería víctima de un especial ensañamiento por parte de sus captores. Durante semanas sería trasladado de un cuartel a otro y torturado sin interrupción por miembros de la Policía y la Guardia Civil que le convirtieron en chivo expiatorio de su frustración. La prolongación de su situación provocó que se temiera su muerte o su desaparición. Casi un mes después de su detención, Arrizabalaga ingresó en la prisión de Martutene. (Hecho que daría pie a una canción compuesta por Telesforo Monzón: “Itziarren Semea”) (Casanova, 2007).

La excepcional dureza con la que respondió el régimen franquista originó una clara reacción de estupor y de rabia, que se tradujo en una mayor violencia verbal en los escritos de ETA. Dicha represión dio cierto apoyo moral a la banda por parte de un sector de la población vasca, identificándola con la lucha contra la dictadura, pero la época más sangrienta de la banda estaba aún por llegar.

 

 

Webgrafía

 

Bibliografía

  • Casanova, I. (2007). ETA, 1958-2008: medio siglo de historia. Txalaparta.
  • González, V. M. J. (2011). ETA. Orígen e ideología. Ab Initio: Revista digital para estudiantes de Historia, 2(3), 143.
  • Jáuregui, G., Ideología y estrategia política de ETA. Análisis de su evolución entre 1959 y 1968, Madrid, 1981
  • Román, P. R. (2010). Orígenes de ETA y su desarrollo durante el Franquismo. Revista de Claseshistoria, (3), 23

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s